Consejos para combatir el jet lag

Por muy bien organizado que esté tu viaje de trabajo a través de nuestro software de gestión de viajes y control de gastos, hay una cosa contra la que poco podrás hacer: el temido jet lag.

Definido como la descompensación horaria que se sufre tras un viaje transatlántico, el jet lag es un término inglés que hace referencia a la alteración de los ritmos biológicos que experimenta nuestro cuerpo debido al desfase horario que existe entre el reloj interno y el reloj real del lugar al que hemos viajado.

Quizá no sepas que el jet lag tiende a sufrirse en mayor medida cuando se viaja de Oeste a Este que cuando el desplazamiento es al revés. Esto se debe a que cuando viajamos en esa dirección “perdemos” horas debido a los cambios de husos horarios, provocando que nuestro reloj biológico pase a vivir en un ciclo superior a las 24 horas, algo a lo que no está acostumbrado y que produce la alteración de los ritmos circadianos que regulan muchos procesos como sentir hambre, sueño… Si por el contrario viajamos hacia el Oeste, “ganamos” horas, por lo que la sensación de desfase y cansancio se acusa menos en el ciclo biológico.

Los síntomas del jet lag son de sobra conocidos: somnolencia, cansancio, pérdida del apetito, problemas de concentración, irritabilidad, sensación de malestar general… ¿Hay alguna forma de prevenirlos? Desde TNSJ Sarce queremos compartir unos consejos básicos que te ayudarán a hacer mucho más llevadero las consecuencias de estos cambios horarios.

Antes de volar

Lo mejor que puedes hacer para no sufrir los efectos del jet lag es prepararte paulatinamente al horario de tu lugar de destino, especialmente si vas a permanecer en él más de tres días. Por ejemplo, durante la semana anterior al viaje, puedes comenzar a adelantar una hora el momento de irte a la cama y de levantarte si vas a viajar hacia el Este o retrasarlo una hora si te desplazarás hacia el Oeste. De todas formas, aunque vayas alterando ligeramente tus horarios la semana anterior, es aconsejable que no ajustes tu reloj a tu nuevo horario hasta que te subas en el avión.

Si tienes posibilidad, intenta que las reuniones o actividades que tengas que desarrollar en el país de destino, se realicen en un horario más próximo al tuyo habitual, al menos durante los primeros días hasta que hayas cogido el ritmo.

Durante el vuelo

El primer gesto que debes hacer nada más subir al avión es ajustar tu reloj, ponerle la hora que habrá en tu lugar de destino y actuar en consecuencia. En cualquier caso, debes hacer todo lo posible por dormir durante el trayecto. Para ello es importante que viajes en ropa cómoda, lleves una almohada para el cuello, tapones para los oídos y un antifaz si fuera necesario.

También es importante que evites el consumo de alcohol y las bebidas con cafeína, te alimentes de forma sana y procures estar bien hidratado. No olvides levantarte cada ciertas horas para caminar por el avión y contribuir a que tu sangre circule mejor.

En el lugar de destino

Ya has llegado a tu destino y lo mejor que puedes hacer, es adaptar tus horarios a los propios del lugar, sobre todo los de sueño y comidas ya que de no hacerlo desde el primer momento, comenzarás a acusar el cansancio y te costará más coger el ritmo.

Procura no tener mucha actividad planificada para el primer día ya que lo ideal sería que lo destinaras a esta adaptación horaria: si llegas y es de noche, duerme o inténtalo aunque no tengas sueño; si es la ahora de comer, procura comer para enseñar al estómago sus nuevos horarios… Mientras te habitúas, procura llevar una dieta sana y hacer algo de ejercicio al aire libre para que tus endorfinas te ayuden.

Y si el jet lag te está amargando la estancia, no olvides que puedes recurrir a la medicación, siempre bajo prescripción médica. La melatonina que regula los ciclos de sueños puede verse inhibida por la luz y en casos de jet lag puede tomarse en pastillas que ayudan a los viajeros a dormir.

 

Y, lo más importante, aunque el jet lag te quite el sueño, ¡que no sea la gestión de tus gastos de viaje quien lo haga! ¡Nuestra solución de gestión de gastos TNSJ de Sarce te puede ayudar en ello!

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